1.
Introducción
El
ADN que forma el genoma de los organismos está organizado de
acuerdo a la complejidad de la estructura del propio organismo. Los
virus, las bacterias, las mitocondrias y los cloroplastos contienen
una molécula de ADN corta, a menudo circular, y relativamente
exenta de proteínas. Las células eucariotas contienen
mayores cantidades de ADN, que se encuentra organizado en nucleosomas
y se presenta en forma de fibras de cromatina. Este incremento en
complejidad está relacionado con la mayor cantidad de información
genética presente, así como con la mayor complejidad
asociada a sus funciones genéticas. En eucariotas, los genes
se organizan de maneras diversas, desde copias únicas hasta
familias de genes relacionados, ordenados en tándem. El genoma
eucariótico contiene grandes cantidades de ADN no codificante,
que en ocasiones interrumpe las partes codificantes de los genes.
Los
genes, en eucariotas, son unidades dispersas en la molécula
de ADN cuyos productos dirigen todas las actividades metabólicas
de las células. Estos genes están organizados en cromosomas,
estructuras que sirven de vehículo para la transmisión
de la información genética. Mientras, los cromosomas
víricos o bacterianos, son menos complejos que los eucariotas;
habiendo menos información que en los múltiples cromosomas
que forman el genoma de los eucariotas.